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Página de inicio del St. Jude Children’s Research Hospital
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La Dra. Marta Salek, de St. Jude, se encontraba en Polonia visitando a su familia cuando Rusia invadió Ucrania. No dudó en involucrarse para ayudar a lanzar el esfuerzo humanitario SAFER Ukraine.
La Dra. Marta Salek trabajando en la clínica Unicorn Marian Wilemski Clinic en Polonia.
Memphis, Tennessee, 2 de mayo de 2022
Por Erin Podolak, MA
Cuando su abuelo ingresó en el hospital en enero de 2022, la Dra. Marta Salek estaba preocupada por viajar a Polonia para verlo. La pandemia de la COVID-19 seguía infectando a miles de personas cada día. Si contraía la enfermedad durante el vuelo, podría poner en riesgo a su familia o no permitirían su ingreso en el hospital. Mientras evaluaba la decisión, la amenaza de violencia en Ucrania (país vecino de Polonia al este) era un factor que debía considerar, pero más por lo que podía significar para su seguridad y la posibilidad de ver a su familia que por el impacto que podría tener en su trabajo.
Salek, de 32 años, es médica especialista en formación en hematooncología pediátrica en St. Jude Children’s Research Hospital. Este verano se incorporará al cuerpo docente de St. Jude como profesora del Departamento de Medicina Pediátrica Global. Sus intereses de investigación se centran en mejorar la integración de los cuidados paliativos en la atención oncológica pediátrica rutinaria en todo el mundo. Como hija de inmigrantes (sus padres se mudaron de Polonia a Canadá antes de que ella naciera), Salek creció consciente de la experiencia de los inmigrantes, lo que en parte motiva su interés por la salud global.
Tras viajar a Polonia, Salek se alojaba con su familia y visitaba a su abuelo a diario cuando estalló la guerra en Ucrania. St. Jude Global respondió de inmediato a la crisis: reunió recursos y organizó una operación para evacuar a los niños con cáncer de Ucrania a lugares donde pudieran continuar con su tratamiento de forma segura. Polonia era el destino más lógico para las familias que huían de la violencia, por lo que se necesitaba con urgencia gente que hablara polaco para colaborar en el esfuerzo. Así fue como Salek recibió la primera llamada en la que le solicitaban su colaboración.
“En un principio no sabía nada sobre la poderosa manera en que St. Jude Global respondería a la guerra en Ucrania; para mí fue algo sin precedentes”, afirmó Salek. “Me preocupaba la seguridad de mi familia y poder ver a mi abuelo, pero se presentó la oportunidad de ayudar y no lo dudé”.
Aunque los primeros momentos de la guerra fueron algo confusos (y en ese tiempo falleció su abuelo), Salek no dudó en unirse a la respuesta. Junto a sus colegas de St. Jude y colaboradores de organizaciones no gubernamentales (ONG) ucranianas y polacas, así como médicos y líderes de atención médica de ambos países, Salek ayudó a lanzar SAFER Ukraine. En los primeros días de la respuesta, Salek era la única empleada de St. Jude en Polonia trabajando en el esfuerzo. SAFER Ukraine es un esfuerzo humanitario a gran escala cuyo objetivo es garantizar que niños diagnosticados con cáncer y enfermedades de la sangre en Ucrania puedan llegar a un lugar seguro y recibir tratamiento.
La colaboradora de SAFER Ukraine, Malgorzata Dutkiewicz, y la Dra. Marta Salek se reúnen por primera vez.
Los sistemas de atención médica están diseñados para cubrir las necesidades previstas de las personas a las que atienden, con algo de capacidad extra para emergencias. La infraestructura de atención médica en Polonia estaba lista para recibir a pacientes ucranianos con cáncer, pero los hospitales y clínicas no podrían atender a todos estos niños de manera segura por sí mismos debido a la gran cantidad de recursos que requiere cada paciente. El equipo de SAFER Ukraine consideró necesario crear un centro de triaje para aliviar la demanda en clínicas y hospitales polacos. Primero, había que encontrar un lugar. Malgorzata Dutkiewicz, colaboradora de SAFER Ukraine y Directora de Herosi Foundation [Fundación Herosi] en Polonia, trabajó incansablemente para encontrar uno.
“No había tiempo para detenerse a pensar, simplemente había que hacerlo”, dijo Salek. “Me asombró la respuesta, especialmente de Malgorzata, porque hizo un trabajo excelente; además, ya estaba muy bien conectada en Polonia y tenía tanta experiencia que sabía exactamente qué hacer y cómo resolverlo. Ella puede convertir un ‘tal vez’ o un ‘no’ en un ‘sí’”.
Dutkiewicz y Salek mantenían contacto telefónico constante y, aunque hasta ese entonces eran completas desconocidas, compartían un objetivo en común. Cuando encontraron el lugar, este cumplía perfectamente con los requisitos. Era un hotel grande con baja ocupación y tenía espacio suficiente tanto para el triaje médico como para alojar a pacientes y familias. El lugar, que estaba cerca de varios hospitales y aeropuertos, ofrecía un sitio donde las familias podían descansar seguras antes de continuar hacia su destino final para recibir atención oncológica.
Así, decidieron llamar a la clínica Unicorn (Unicornio), en honor al hallazgo tan excepcional y al poder curativo de estos seres mitológicos. Sin embargo, el nombre tenía un significado adicional: los colegas de Salek decidieron sorprenderla y llamaron al centro de triaje “Unicorn Marian Wilemski Clinic” [Clínica Unicornio Marian Wilemski] en honor a su abuelo.
“Cuando le pusieron el nombre a la Unicorn Clinic justo después de la muerte de mi abuelo, me sorprendió mucho porque era un homenaje que no me esperaba”, comentó Salek. “Para el duelo de mi familia fue muy conmovedor ver que su nombre se honrara de esa manera. Fue algo que no esperaban y nos dejó sin palabras”.
Salek visitaba Polonia con frecuencia durante su niñez y estudió medicina en Cracovia, su ciudad favorita en el mundo. Recuerda a su abuelo como un hombre humilde, trabajador y afectuoso, que siempre quería ayudar; cualidades que encajan con la misión de la clínica Unicorn.
“Mi abuelo tenía 90 años cuando murió y era de un pueblo muy pequeño de Polonia”, señaló Salek. “Era muy divertido, amable e inteligente, pero de forma tranquila. Le encantaba recoger setas y pescar. Siempre estaba dispuesto a ayudar, pero nunca se interponía en el camino de nadie. Creo que es una conexión muy bonita con el propósito de la clínica Unicorn: ayudar a las personas”.
Bomberos voluntarios polacos ayudan a recibir a un convoy de pacientes ucranianos y sus familias en la clínica Unicorn.
Una vez establecida la clínica, comenzaron a llegar convoyes de pacientes desde Ucrania. Cada uno se coordinaba con precisión, cruzaba la frontera hacia Polonia y se dirigía a la clínica Unicorn. Salek, que ha estado en la clínica Unicorn desde el principio, se encarga de clasificar a los pacientes y de ayudar a coordinar el programa sobre el terreno. Considera un privilegio poder hacer algo tan tangible para ayudar.
Uno de los aspectos del programa que Salek destaca como particularmente importante es la incorporación de servicios psicosociales para ayudar a los pacientes y sus familias en su idioma materno.
“Tenemos familias que vivían cerca de la frontera con Polonia y que nunca habían presenciado realmente los bombardeos, así como familias que pasaron semanas en un sótano o en un refugio antiaéreo”, explicó. “También hay familias que estaban en un hospital situado en una ciudad donde las sirenas antiaéreas sonaban constantemente. Cada vez que oían una sirena, el personal tenía que interrumpir la quimioterapia y correr al sótano con el niño, y solo volvían cuando era seguro continuar”.
Ver la enorme respuesta de voluntarios y el deseo de ayudar desde todos los rincones del mundo ha sido un estímulo para Salek en los momentos difíciles. En particular, recuerda ver a los bomberos polacos recibiendo a los convoyes de pacientes y las reacciones de los pacientes hacia ellos.
“Hay unos bomberos locales maravillosos que vienen a ayudar, principalmente a cargar equipaje y ayudar a trasladar a las familias cuando llegan los convoyes”, comentó Salek. “También ayudan a cargar a los niños, porque a menudo las madres llegan con varios hijos y el tamaño de las familias varía. Estos pequeños extrañan a sus hermanos, a sus tíos y a sus padres que quedaron en Ucrania, y se los ve acurrucados con los bomberos de una forma que probablemente no ocurriría en otras circunstancias. Es muy emotivo de presenciar”.
“Hemos construido rápidamente una gran comunidad porque tenemos un objetivo sólido que ha estado muy claro desde el principio”, afirmó Salek. “Además, todas las personas que colaboran con nosotros son increíblemente trabajadoras y dedicadas. SAFER Ukraine simplemente no funcionaría si todas estas piezas no trabajaran juntas”.
Cuando llegó a Polonia, Salek había empacado ropa para una semana. Ahora lleva 2 meses trabajando con SAFER Ukraine, que continúa con su misión de ayudar a que los pacientes ucranianos con cáncer infantil puedan continuar con su tratamiento de manera segura. Con un flujo constante de tareas por cumplir y nuevos pacientes que llegan cada semana, Salek afirma que la idea de su “trabajo habitual” parece algo muy lejano.
Sin embargo, la experiencia de trabajar con SAFER Ukraine le ha dado un curso intensivo inesperado sobre salud global, en particular sobre el enfoque de St. Jude Global y Global Alliance, que ha establecido colaboraciones alrededor del mundo. Estas colaboraciones son la base que permite a St. Jude Global actuar rápidamente para ayudar en una crisis.
“Polonia es mi país y existe una relación muy estrecha entre Ucrania y Polonia”, señaló Salek. “Los polacos han sido muy generosos en su respuesta y en sus donaciones a las personas desplazadas de Ucrania. Ver eso y ver cómo St. Jude, mi empleador, se movilizó para ayudar es algo que me ha impresionado mucho y ha significado mucho para mí a nivel personal. Es increíble”.
Aunque el futuro sigue siendo incierto y no hay manera de predecir cuánto tiempo se necesitará la clínica Unicorn, Salek confía en que SAFER Ukraine continuará estando a la altura de las circunstancias.
“Si no trabajara para St. Jude, igual habría querido ayudar. Sin embargo, poder trabajar directamente con estos pacientes y sus familias, con el maravilloso personal y los voluntarios de la clínica Unicorn y de nuestras organizaciones colaboradoras y con la infraestructura de atención médica polaca me ha permitido ver cómo todo funciona en conjunto, y ha sido algo verdaderamente maravilloso”, afirmó Salek.