Saltar al contenido principal

El recorrido de una médica impulsó el trabajo de SAFER Ukraine para salvar la vida de niños con cáncer

“SAFER Ukraine funciona porque tenemos vínculos humanos con nuestros colaboradores”, explica la Dra. Asya Agulnik, MPH.

Foto de personas en una clínica

La Dra. Asya Agulnik, MPH, conversa con una especialista en vida infantil en la clínica Unicorn Marian Wilemski Clinic, en Polonia, mientras el personal de la clínica y voluntarios evalúan y clasifican a pacientes y familias recién llegados de Ucrania.

Memphis, Tennessee, 12 de mayo de 2022

 

Por Mary Powers

 

Hace más de 30 años, la Dra. Asya Agulnik, MPH, llegó a los Estados Unidos como refugiada, acompañada por sus padres. Tenía 8 años, era hija única, hablaba poco inglés y se sentía confundida, enojada y con nostalgia por quienes había dejado atrás.

 

En un vuelo reciente del Departamento de Estado de los Estados Unidos que la llevó de Polonia a los Estados Unidos, Agulnik pensó en el viaje que hizo su familia desde la antigua Unión Soviética. Ahora, como médica con una maestría en salud pública, acompañaba a 4 pacientes con cáncer pediátrico y a sus familias, que habían sido evacuados de Ucrania y se dirigían a St. Jude Children’s Research Hospital para continuar con el tratamiento.

 

“En lo personal, este viaje refleja mi propia inmigración a los EE. UU. a principios de los 90: partir como refugiados con un futuro incierto por delante”, escribió la Dra. Asya Agulnik, MPH, a sus colegas en un correo electrónico enviado en marzo. “Una de las madres me preguntó, después de 12 horas de viaje, si el sol se pondría alguna vez (salimos y llegamos de día). Recuerdo haberme impresionado exactamente con lo mismo cuando emigré a los EE. UU. de niña; lo llamaba ‘mi viaje con el sol’”.

 

De refugiada a médica

 

Agulnik se convirtió en especialista en cuidados críticos pediátricos con títulos de Harvard University, University of California, Berkeley y Stanford University School of Medicine. Ahora, con 39 años, es miembro asistente del Departamento de Medicina Pediátrica Global de St. Jude y dirige el Programa Global de Cuidados Críticos de St. Jude. Está casada y es madre de dos niños pequeños.

 

También es directora del Programa Regional de Eurasia de St. Jude Global.  La región incluye a Ucrania, Bielorrusia, Polonia y otros 12 países. El programa forma parte de una iniciativa más amplia de St. Jude lanzada en 2018 para mejorar las tasas de supervivencia de niños con cáncer y otras enfermedades catastróficas potencialmente mortales en todo el mundo. Para ello, St. Jude Global se propuso crear redes regionales de instituciones y proveedores para compartir conocimientos, tecnología y habilidades organizativas que salvan vidas.

 

Desde el 24 de febrero, Agulnik ha liderado la respuesta de St. Jude Global a la invasión rusa de Ucrania. El esfuerzo humanitario global se llama SAFER (Supporting Action for Emergency Response) Ukraine. Lo que comenzó en una sala con personal de St. Jude Global y colaboradores regionales en Ucrania, Polonia y Moldavia, apenas horas después del inicio de la guerra, ahora incluye a Fundacja Herosi [Fundación Herosi] en Polonia, la Polish Society of Pediatric Oncology and Hematology [Sociedad Polaca de Oncología y Hematología Pediátricas], así como otras fundaciones, organizaciones internacionales, instituciones de atención médica y proveedores.

 

El registro de pacientes de SAFER Ukraine actualmente incluye a más de 1,000 niños con cáncer y trastornos de la sangre. Ese número abarca a más de 600 pacientes y sus familias a quienes SAFER Ukraine ayudó a evacuar de Ucrania a Polonia y, desde allí, a 16 países de Europa y América del Norte para recibir tratamiento.

 

Mentores que revelan posibilidades

 

Agulnik, quien creció en la gran comunidad rusa de Chicago, se sentía atraída por la medicina veterinaria hasta que conoció al primero de varios mentores que la encaminaron hacia ese vuelo de evacuación en marzo.

 

En Harvard conoció al Dr. Sean Palfrey, pediatra que había dedicado su carrera a trabajar con niños de escasos recursos en Boston. Ella se ofreció como voluntaria en un programa que él ayudó a crear para conectar a las familias con recursos comunitarios, incluida vivienda y capacitación laboral.

 

En Stanford, conoció al Dr. Paul Wise, MPH, profesor de pediatría y políticas de salud, quien consolidó su compromiso con la salud infantil global y la reducción de las desigualdades en salud. Durante décadas, Wise ha trabajado en esos temas en áreas rurales de Guatemala, así como en zonas de guerra civil en Yemén, Irak y África central.

 

“El enfoque de Paul es un modelo de colaboración comunitaria que busca potenciar y respaldar a nuestros colaboradores, en lugar de llegar con una agenda propia”, dijo Agulnik. “Carlos tiene un enfoque muy similar”.

 

Carlos es el Dr. Carlos Rodriguez-Galindo, Director de St. Jude Global y Presidente del Departamento de Medicina Pediátrica Global de St. Jude. Ambos se conocieron en Boston mientras Agulnik completaba su pasantía, su residencia y una beca en cuidados críticos pediátricos. En ese momento, Rodriguez-Galindo integraba el cuerpo docente de Harvard Medical School y dirigía varias iniciativas clínicas en el Dana-Farber Cancer Institute y el Boston Children’s Hospital.

 

Rodriguez-Galindo regresó a St. Jude después de 4 años para ampliar los esfuerzos internacionales del hospital, y Agulnik fue una de las personas a las que reclutó para sumarse a su equipo. Dos años después, se anunció la creación de St. Jude Global y Rodriguez-Galindo le pidió que fuera la primera directora del nuevo Programa Regional de Eurasia.

 

Aunque Agulnik hablaba ruso, sus sentimientos hacia el país donde nació eran complejos. “Al final, mi historia personal no importaba, porque todos los niños, en cualquier parte del mundo, merecen tener buenos resultados frente al cáncer”, explicó. “Los niños rusos, los niños ucranianos, todos merecen esa oportunidad”.

 

Cuando comenzó la guerra, el Programa de Eurasia ya se había expandido a 15 países y contaba con 49 instituciones y más de 250 profesionales.

 

Dra. Asya Agulnik, de St. Jude y Dr. Wojciech Mlynarski, PhD

La Dra. Asya Agulnik, MPH (chaqueta azul) compartió un almuerzo de descanso con voluntarios, personal, partidarios y autoridades locales de SAFER Ukraine a fin de reflexionar sobre sus logros y planificar el futuro.

SAFER Ukraine: eslabones de una cadena

 

Agulnik y sus colegas de St. Jude Global sabían del despliegue de tropas rusas y las amenazas previas a la invasión. “Estábamos nerviosos por la situación, pero no pensábamos que algo fuera a ocurrir realmente”, afirmó. “Cuando ocurrió, muchas cosas tuvieron que cambiar, y rápido. La primera semana es un recuerdo difuso”.

 

Su formación en cuidados críticos la ayudó a sobrellevar los primeros días de la guerra. Ella y sus colegas de St. Jude Global en Ucrania, Polonia, Moldavia y otros lugares se conectaron rápidamente y respondieron a la situación cambiante mediante videollamadas, correos electrónicos, mensajes de texto y más. 

 

En cuestión de días, se estableció en Polonia el centro de triaje que más tarde se convirtió en la clínica Unicorn Marian Wilemski Clinic, y se inició un sistema para evaluar a los pacientes ucranianos para la evacuación. El proceso requería no solo transporte, sino también un registro en línea de pacientes, traducción de historias clínicas y atención médica segura y adecuada.

 

“Al principio, lo que realmente marcó la diferencia fueron las relaciones personales”, señaló Agulnik. “Fue la capacidad de tomar el teléfono y decir: ‘Necesitamos ayuda’”.

 

Pocos días después de la invasión, Agulnik llamó a la Dra. Anna Raciborska, del Mother and Child Institute [Instituto de la Madre y el Niño] en Varsovia, quien dirige el Departamento de Oncología Pediátrica y Quirúrgica. El instituto forma parte de St. Jude Global Alliance. Raciborska integra el comité asesor regional para Polonia y ha sido amiga de Rodriguez-Galindo durante muchos años.

 

“Recuerdo haberle preguntado: ‘¿Qué opinas de recibir a algunos pacientes ucranianos?’”, recordó Agulnik. Raciborska simplemente respondió: “Por supuesto, déjame hacer algunas llamadas”. En la actualidad, Polonia atiende a más de 200 niños ucranianos con cáncer y trastornos de la sangre.

 

Ese es solo un ejemplo de cómo las personas y organizaciones han respondido a la crisis. “Las colaboraciones en St. Jude Global y SAFER Ukraine son entre instituciones, pero el trabajo real ocurre entre personas”, dijo Agulnik. “SAFER Ukraine funciona porque tenemos vínculos humanos con nuestros colaboradores”.

 

“St. Jude es un eslabón de una cadena y, sin cada uno de esos eslabones, SAFER Ukraine no existiría. Estos esfuerzos solo funcionan cuando existe una colaboración verdaderamente equitativa, con un objetivo muy claro”, agregó.

 

“Los niños solo quieren ser niños”.

 

Agulnik ha viajado a la clínica Unicorn y ha trabajado allí varias veces desde que comenzó la guerra. Ella recordó a un niño de 6 años cuyo hermano necesitaba atención hospitalaria. Mientras el paciente y su madre viajaban desde la clínica Unicorn a un hospital, el hermano se quedó bajo la atenta supervisión del personal de la clínica.

 

“Tenía aproximadamente la misma edad que mi hijo mayor, y lo entendía como se entiende a cualquier niño de 6 años”,
contó Agulnik. Cuando el niño y su familia dejaron la clínica para continuar el tratamiento en otro centro, el niño parecía triste por tener que irse.

 

“Los niños son así. No les importa que haya una guerra o que tengan cáncer. Solo quieren ser niños”, dijo. “El hecho de que podamos facilitar eso es realmente increíble”.